LA PATAGONIA CERCANA

Por Laura Ramos,
Secretaria de Turismo
y Desarrollo Económico
de la Municipalidad de Viedma.

Este fin de semana Viedma inauguró la temporada de verano. El Cóndor, la villa balnearia ubicada a 30 km de la Capital rionegrina, abre la puerta del Camino de la Costa y se apresta a recibir a viedmenses, maragatos y visitantes que todo el año aguardan esa estadía mansa en “La Boca”, nombre con el que los lugareños suelen llamar cariñosamente al poblado, como correlato de la desembocadura del río Negro en el mar.

El Cóndor es una villa pequeña, que año a año se consolida como centro de servicios del tramo norte del Camino de la Costa, sin pretensión de perder su identidad aldeana. Dispone de 800 plazas de alojamiento, más 6 campings con todos las prestaciones y una amplia gama de servicios gastronómicos.

Miles de bañistas, pescadores y deportistas se desparraman durante la temporada de verano, en sus inmensas playas, bajas o de acantilados. Los amantes del deporte se dirigen a la Zona de Viento donde el carrovelismo y el kite se imponen a todo color. Los parapentes tienen su sitio privilegiado en los cielos de El Cóndor y los vuelos de bautismo convocan a la Zona de Despegue. Otros optan por los nuevos circuitos de senderismo, recorridos autoguiados que trepan la falda vegetada de los acantilados y circulan entre la historia de estos territorios. El Mirador de Ceferino Namuncurá, el joven salesiano mestizo que las pampas canonizaron, el primer Faro de la Patagonia y el Memorial de Malvinas les cuentan a nuestros visitantes quienes somos.

A partir de El Cóndor, el Camino de la Costa se ofrece intacto a aquellos que vienen en busca de ambientes poco alterados. Cuando comienza la línea de acantilados, la presencia ensordecedora de la Colonia de Loros Barranqueros más grande del mundo, se hace sentir. Coinciden en estas playas, bañistas con fotógrafos que desde los más variados países, recorren con sus lentes atentas cada nido tallado a la perfección en estas barrancas. La opción para los amantes de la avifauna se complementa con los Senderos de Avistaje en las marismas formadas en la desembocadura del río en el mar y en las proximidades del Faro del Río Negro, espacios que habilitan un momento compartido con especies de playa, de monte y de dunas que hicieron asiento en el litoral marítimo viedmense.

La Segunda Bajada de El Faro luce un nuevo parador que constituye la última posta de servicios hasta llegar a Lobería, otra villa balnearia distante a 30 km de El Cóndor por asfalto. Se abre allí un escenario mágico; piletones tallados por el mar en piedras naturales, playas de canto rodado, lobos marinos que se asoman curiosos a mirar a los bañistas y petreles que se acomodan muy cerquita de las sombrillas para recordarnos que ése es su hábitat. Nos encontramos en el Área Natural Protegida de Punta Bermeja. A unos 15 minutos de este balneario, por camino de tierra, nos espera la Colonia de Lobos Marinos de un pelo más grande de Sudamérica. Un centro de interpretación, un auditorio y miradores que balconean desde los altos acantilados, nos permiten adentrarnos en su mundo.

A mitad de camino entre estas villas balnearias (El Cóndor – Lobería), una parada es obligatoria. El Espigón, elegido por importantes marcas internacionales para sus publicidades, se constituye en el mejor reducto para la práctica del surf. Un enorme peñón se adentra en el mar acompañado por pasarelas que ofrecen el escenario perfecto para la pesca, actividad que tiene en otras playas de nuestras costas, infinidad de opciones. La Desembocadura, las aguas profundas de Bahía Rosas – “el mejor pesquero de la Patagonia, lejos…”, cuentan sus visitantes más fieles – y la inmensa Bahía Creek, se desparraman sobre un tramo ondulado del Camino de la Costa, que se adentra en la monotonía de nuestros montes, acercándose de pronto al mar, en un recorrido escenográfico que sorprende con sus vistas sobre acantilados que ceden, muy de vez en cuando, para dar lugar a playas suaves; muchas de ellas vírgenes e inexploradas.

En los confines de los territorios de Viedma, Bahía Creek interrumpe el recorrido de acantilados. Un imponente parque dunar y una playa generosa dominan el paisaje. A orillas del mar y de la pequeña aldea, se disfruta la caída del día. Los pescadores recogen sus redes, vuelven las familias con los baldes repletos de mejillones, se cierran las sombrillas y alguna que otra experiencia gastronómica empieza a tomar forma en esas enormes playas en las que el sol se pone en el mar.

De vuelta a El Cóndor, los primeros fuegos ya crepitan en las parrillas y los prestadores gastronómicos aprestan los manteles blancos sobre las mesas. Las bandas locales, en el recién inaugurado anfiteatro del Paseo de Artesanos, compiten con los loros barranqueros que dan sus estruendosas buenas noches y se acomodan, muy pegaditos, para pasar la noche.

Nadie hace colas interminables en El Cóndor, nadie apura el paso, la naturaleza manda y el único reloj es el sol.

TIPS 2018 | EL CÓNDOR!
✔Deporte grupal en la playa | Parador Deportivo
✔Ciclos de cine gratuito
✔Circuitos de Senderismo
✔Excursión de Avistaje de Aves
✔Paseo de Artesanos
✔Gastronomía en la playa
✔Vuelos bautismo parapente
✔Escuela de Surf
✔Espectáculos gratuitos escenario playa y anfiteatro paseo artesanos
✔Fiesta Nacional del Mar y el Acampante
✔Deportes de viento Kitesurf | Carrovelismo | Parapente
✔Monumentos y visitas
✔Oficina de Informes Turísticos, todos los días, 9 a 22hs

➕Info: viedma.gov.ar/turismo / infoturismo@viedma.gov.ar / 2920 427171

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