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Durante casi 30 años fue la capital no instrumentada de la Argentina.
Hoy es una de las ciudades más bellas del país, con el Río Negro como atractivo turístico principal.

Viedma, aquella ciudad que una ley nacional de 1987 había elegido como futura capital de la Argentina en reemplazo de Buenos Aires, es el lugar donde empieza la Patagonia. Bien al noreste de la provincia de Río Negro, justamente sobre la orilla de ese caudaloso curso de agua que 30 kilómetros después desemboca en el Mar Argentino, tiene toda la infraestructura de una gran ciudad y un encanto turístico bastante singular por su costa y sus balnearios.

Tanto los orígenes de la ciudad como su actualidad son inseparables de la bonaerense Carmen de Patagones, que se encuentra del otro lado del río y a la cual está unida por dos puentes. El 22 de abril de 1779 una expedición comandada por Francisco de Viedma y Narváez instaló allí el fuerte “Nuestra Señora del Carmen”. Sin embargo, una inundación obligó al poco tiempo a mudarse enfrente, donde hoy está Carmen de Patagones. La región fue testigo el 7 de marzo de 1827 de un intento de invasión del Imperio Brasileño, neutralizado por la población y del que se conservan dos banderas que pueden visitarse en la Capilla Nuestra Señora del Carmen. Fue en 1878 que se trazaron los límites entre la Provincia de Buenos Aires y la Gobernación de la Patagonia, de la cual Viedma (que tomó ese nombre dos años más tarde) pasó a ser capital. En 1899 otra inundación arrasó por completo con la localidad, que debió ser reconstruida casi íntegramente.

El siglo XX fue más próspero y sereno para Viedma. A tal punto que el Proyecto Patagonia propuso que tanto ella como su vecina Carmen de Patagones se constituyeran en la capital de la República. La crisis económica que sacudió al país hacia fines de la década del 80 puso en stand by el traslado, también ignorado una vez recuperado. La ley que lo instruía fue finalmente derogada en 2014.

Hoy día, más allá de su rica historia, Viedma es una ciudad preciosa que amerita una visita. El mejor plan es caminarla. La plaza Alsina, por ejemplo, es la más antigua de la ciudad y fue declarada sitio histórico nacional. También fue distinguida como Monumento Histórico Nacional la “manzana histórica”, en la que se puede observar la catedral Nuestra Señora de la Merced, el ex colegio San Francisco de Sales, el Museo del Agua y del Suelo y el Museo Salesiano. También es interesante ver el monumento a Ceferino Namuncurá y el Faro de la Barra de Río Negro, el primero que tuvo la Patagonia y el más antiguo de los que hoy continúan en servicio.

Pero si hay algo que predomina en la ciudad es el Río Negro, centro de las atracciones más importantes de Viedma. En su primer avistaje, el turista verá el puente vial Basilio Villariño y el puente ferrocarretero, construido con una estructura traída de la ciudad alemana de Hamburgo en 1931. Luego, naturalmente, están los balnearios, entre los cuales se destaca El Cóndor. A tan solo 20 minutos de la ciudad, es una villa con extensas playas, acantilados y fuertes ráfagas ideales para la práctica de deportes de viento. Además, allí conviven más de 200 especies de aves marinas, ribereñas y continentales, incluida la colonia de loros barranqueros más grande del mundo.

También un poco alejados de la ciudad hay otros puntos de interés como El Espigón, el Balneario La Lobería (con sus piletones naturales, a 60 km de la ciudad), la Reserva Faunística Provincial de Punta Bermeja (donde habita la mayor colonia de lobos marinos de un pelo de Sudamérica y a veces se ven ballenas francas), la Bahía Rosas y la Bahía Creek.

Cómo llegar
En avión hay vuelos diarios entre el aeropuerto de Viedma Gobernador Edgardo Castello y Aeroparque. También funciona el Tren Patagónico, que une semanalmente Viedma con San Carlos de Bariloche. En auto la principal vía de acceso es la Ruta Nacional N° 3.

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